La presión y exigencia en la competición de alto rendimiento supone en muchas ocasiones estrés lo que lleva al bajo rendimiento y a las continuas lesiones. Es un círculo vicioso del cual el deportista de élite a veces no sabe como salir sólo. Gracias al coaching y técnicas de PNL conseguí tener mejor actitud, ampliar mi rango de perspectivas y ello conllevó a un número menor de lesiones y en consecuencia a un alto rendimiento. Gracias a mi coach conseguí despertar al gran atleta y persona que siempre he sido.